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maldito blog que borra algunas cosas!

ya.

Resulta que de tanto mirarte, aprender como sos y quererte como sos, terminé queriéndote mucho... terminé sintiendo algo lindo cada vez que te cruzabas sin saber nada de esto.

Termine entiendiendo como te mueves, que buscas siempre entre la gente, quienes son tus amigos, como te ven las otras personas y todo, todo esto... me gustó.

De tanto aprender como sos ya quiero darte un beso, acariciar tu carita con mi nariz, contarte que una vez imaginé que era un delfín lo que colgaba de tu aro, preguntarte que opinas de el reflejo de la luna en el mar....  De tanto quererte como ERES empezó en mi a crecer la necesidad de llegar a ti...

Con palabras anónimas, usando toda la fuerza de atracción que pude, buscándote en todas las partes a las que voy.. Empezó a llegar la impotencia.

La impotencia de verte tan bien y sentir que no verías un elefante si se te pone en frente. La impotencia de sentir ese maldito cliché de que estás tan cerca y tan lejos.. de no comprender tus ánimos, de sentir hasta que te pueda incomodar esta fuerza que se me escapa cuando se asoma la mirada de niño que llevas.

La pena... la pena de tener que drenar esto en tantas letras, canciones, conversaciones, sueños, TODO... menos la vida real en que tu caminas y yo te sigo con la mirada... La pena de darme cuenta de que si, soy yo la cobarde que no se atreve ni a abandonar la fingida indiferencia que te doy... esa indiferencia que es lo que tengo para protegerme del terror de la vulnerabilidad que has traído.

pondría tu nombre mil veces, porque ya adquirió esa melodía intrínseca del nombre de quien se gana este tipo de palabras...

pondría tu nombre porque suena igual de lindo de lo que te vez siendo así de tierno en tu forma diaria..  

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